Hay algo que de repente funciona mal. No sé si serán los engranajes de mi corazón o la correa de mi cabeza. La cosa es que así, no anda. Tampoco se si depende de mi o de otros, ¿y si mi malflasheo es colectivo y no me doy cuenta? ¿a qué velocidad funciona ése colectivo? Entraré alguna vez a la depresión y volveré tiernamente, sonriendo plácidamente, vencedora al fin. Pero hasta entonces, tengo que hilvanar situaciones que tienen reacción psicológica personal... por lo menos hasta que pueda explicar la mayoría de mis actitudes. Mi estado es de quietud, no encuentro mucho mi cabeza, no me pierdo tanto tampoco... Es como una peli en pausa eterna; siento esa eternidad en mis pies, que caminan pero no se mueven enteramente. A veces la euforia me supera, otras veces me aniquila la tristeza... ¿triste porqué? si estoy en el mejor momento de mi vida: una bisagra. Supongo porque se necesita del bajón anímico para darse cuenta de un par de puntos que están borrosos. Una buena charla siempre me hace bien (y gracias por eso, mi amor), pero otras veces no quiero ni hablar, quiero tener una careta. ¿Por qué le exigen a uno que use su agujero en la cara? ¿y si no quiero usarlo? ¿qué? es pecado me imagino. Arderé en el infierno entonces, Benedicto!
Necesito tranquilidad. Para pensar. Que los pocos que me rodean dejen un rato de mirar tanto sus adentros y masoquearse con sus problemas en voz alta y me dejen tranquila. Quiero tener cara de culo porque sí, quiero vivir al pedo porque me hace feliz, no quiero saber ciertas cosas porque prefiero estudiar las actitudes de las personas antes de saber quién descubrió América (igual es oooobvio que América la descubrió el primer boludo que gritó "TIERRAAAAA")...
Que se yo, me cansa tener que explicar mi estado, cuando yo no pregunto los estados de los demás. Porque los demás andan gritando sus estados, hasta con carteles de neón.

2 comentarios:

  1. Siempre se necesita del bajón para darse cuenta de que todavía hay esperanzas, porque TODAVÍA SOMOS. Realmente no se bien que comentar, porque entiendo tu posición, como hace un tiempo la entendí y con lo que veo volví a tropezar nuevamente. A veces uno hace cosas inconscientemente, que se da cuenta de lo que hizo cuando ve la reacción del otro.

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