Descubrimiento

Levantás una tela.
De esas que sabés que no deberías.
Jugás con el karma.
Eso que creés no debería existir.
Abrís una puerta.
De esas que no se sabe bien si tienen cerrojo o no.
Ves un par de ojos.
De esos que te atraviesan.
Tocás un par de manos.
De esas que queman.
Te ponés bien vulnerable.
Y prometiste que no iba a volver a pasar.
Dejaste que te cebaran tus propios mates.
Y te gustaron.
Dijiste cosas re bonitas.
Y prometiste que no iba a volver a pasar.
Caíste de nuevo.
Y no querés que sea siempre igual.

Intentarlo

"día del amigo"
14 hs
Un amigo.

- Entonces, hago lo que siento.
- No, nena. Cada vez que hiciste lo que sentías la cagaste. Ahora pensá qué te conviene.
- No, pará. Yo no soy así. Nunca hice lo que "conviene".
- ¿Vos qué querés sentir?
- Tranquilidad.
- No hagas lo que sientas, vos sos un tornado.

Claro. La clave siempre estuvo en cómo quería sentirme, no en hacer lo que sienta hoy. Porque ya sé que mañana va a ser distinto. Y al final, lo único que importa son los sentimientos que se mantienen, que inexplicablemente se sostienen en el tiempo y caduca la etiqueta de "efímero" en ellos.

Cierto tiempo supe cómo defenderme en el día a día. Me acostaba sin pensar en mañana, pero tampoco pensaba en lo que había hecho desde que había abierto los ojos. En el presente, estoy a punto de soltarme al sueño y mi mente se inunda de personas, conversaciones y visiones que tuve en el trascurso de mi lapso despierta. Además de eso planeo en base a mis deseos de a quién o qué quiero ver al día siguiente.

No duele. Pero desde el inicio de la transmutación dejó de doler. No es que me molesta que cada vez que me lancé a la pileta fué con ganas y jamás vi el concreto; no es que la explicación del "fracaso" se basa en las expectativas; no es que tenga miedo a quedarme sola; tampoco tiene que ver con la idea de que quiera transformar lo in-transformable. No. La historia no se está contando así.

Cuando tenía 12 necesitaba entender qué quería ser para elegir a qué escuela ir. Quise ser arquitecta. Quise entrar a una técnica. No pude.
Cuando tenía 17 quería ser cineasta, guionista en realidad. Mi mamá pensó que ir a la gran urbe sola significaba ansias y deseos de drogadicción. Me drogué igual, pero estudié Periodismo. En una ciudad pequeña y militar.
Cada vez que quise, dejé que los deseos de los demás, las impertinencias del destino y los desalientos de los que no pudieron invadan mis sentimientos. Y me conformé con lo que tenía en la mano.
Así, entonces: cualquier caballo me llevó a cualquier puerto a tomar cualquier barco y todos se hundieron.

Pero ¿sabés? ahora sé que no hundí esos barcos sola. Y también sé que de tanta ingeniería marítima fallida encontré madera para armar mi propio navío. No sé si será la madurez pegando duro, o tal vez las conversaciones correctas, en el momento indicado, con la persona adecuada lo que me está dando el pié para empezar de nuevo a reforzar los cimientos.

Los cimientos son la paz que deseo para mí mañana y para los que amo, siempre.

Y estoy empezando a amar. O intentándolo. Pero aprendí que con intentarlo pierdo nunca.


Las cosas que se suponen

Cuando uno está navegando una adicción, siendo partícipe de ella, a veces comienza a hacerse consciente de que no puede hablar. A veces, uno se entiende en ese momento. Y la lucidez, no es felicidad. Cuando uno se mira al espejo y ve todo lo que hace con si mismo, esa epifanía, no es de las mejores. Porque no somos enteros, no somos perfectos, y siempre vamos a necesitar cambiar algo de nosotros. 

No del resto, de nosotros. ¿Entendido?

Nadie está acá para cambiar a nadie. Nadie está acá para agarrar algún palo gigante y abrirle el alma a la gente en contra de su voluntad. Y yo lo entiendo. Las palabras salen muy fácilmente cuando no es uno el que está sufriendo, cuando no es uno el que lo está sintiendo. Gente que tal vez me ama quiere hacerme entender que soy alguien que no soy, porque cumplo con "normas" que ellos armaron estructuralmente en su cabeza y me metieron en esa bolsa. 

Es importante que nos dejemos en paz, que si vamos a ser amigos seamos realistas y nos amemos como somos. Y si vemos que el otro está haciendo algo que lo va a destruir, intentamos acompañar para poder estar ahí sea para juntar los pedazos o festejar la integridad. 

La luna, los planetas, los próximos eclipses... Tal vez eso es lo que nos está haciendo no-entender-nos. No importa lo que sea, porque por mas fuerza irremediable que nos empuje a ser idiotas, nacemos con un instinto de supervivencia y deberíamos hacerle caso. Para que yo te deje en paz, vos necesitás dejarme en paz, con mis porquerías.

Lo que se supone que vos y yo tendríamos que estar haciendo porque somos "amigos" es mentira. Dejemos de tomarnos licencias con las personas que nos aman. Porque que nos amen no es un derecho, es un privilegio; en todo caso, un derecho ganado y debe ser mantenido. Con amor y comprensión.

Lo que no se toca

No importa.
Íbamos a ir al museo, te iba a comprar un atril para que pintaras tus miserias y tus miedos. Iba a poner el lavarropas con tus remeras y las mías con poco jabón para que me quede tu olor.
No importa.
Te iba a llevar a la playa en carpa y al bosque sin encendedor. Íbamos a tomar cerveza todas las veces que nos hiciera llorar.
No importa.
Íbamos a hacer un licuado de frutas en silencio mientras el sol entraba por la ventana. Ibas a ir a comprar facturas todos los sábados y no ibas a comer ni una miga, pero ibas a comprar como para dos.
No importa.
Me ibas a pagar cualquier pancho en cualquier lugar aunque te parezca una porquería mi amor por la comida chatarra. Me ibas a mirar mirando las estrellas y te ibas a reír de todas las pelotudeces que dijera.
No importa.
No me ibas a decir quién sos, nunca. Y yo no te lo iba a preguntar, jamás. De vez en cuando ibas a tomar mates, y fumarte un pucho, sólo para tener el sabor a mi.
No importa.
Ibas a ignorar mi existencia como si no fuera posible para mi quererte, pero me ibas a dar la mano bien fuerte cada vez que me vieras. Ibas a ser quien se fascinara con mis encías cuando sonrío.

No importa si nunca ibas a entender qué hacía yo ahí. Porque yo lo presentía y vos lo sabías: los amigos imaginarios no aman. Los amigos imaginarios se escapan. A otra imaginación.

Hasta que le sangren las manos...

Tenía un puñado de tierra roja en las manos. Le daban arcadas de tanto mirar el horizonte detrás de él. Todos esos árboles, charcos y piedras con los que se había dado coscorrones lo observaban a lo lejos e insinuaban que volverían, que lo harían miserable.
Hacía rato que no sonreía en silencio, en soledad y de felicidad real. Le habían mostrado un mundo, había elegido otro y, sin embargo, sentía la espina de esa vida a la que no se arriesgó. Todo eso que quiso controlar, comprar y dominar se volvió en su contra y ahora en vez de flores tenía tierra roja en sus manos. Siguió cavando, no hay tiempo para distraerse en sentirse mas hombre, vulnerable. Hay que morir y dejar algo parado con tu nombre en un placa debajo.
Gritó siempre su verdad, dejando que el cinismo dijera por él: "depende el punto de vista". Se olvidó que hay cosas que "son" y no hay forma de cambiarlas. Cosas como, por ejemplo, personas. Que por mas que parezcan objetos, son entes pluricelulares con conciencia de sí mismos y dueños de sus actos, recolectores de resultados de sus acciones, capaces de mutar y pulir su cuerpo inconsciente con el fin de sobrevivir.
Porque ser darwinista es pensar que cuando el caparazón me molesta, debo mudarme. Y no gritar, patalear y acostarme a remorderme la siesta del egocentrismo. Mutar, mudar, salir adelante. Dejar ir, soltar, entender. ¿No entendió esas palabras? No. Ni aunque le peguen en la cabeza con un diccionario.
Pero estuvo bien, sostuvo la tierra en sus manos, cada puñado que quitó del firmamento lo maldijo y lo lanzó a una montaña que pronto volvería a ser compacta, firme, como antes. Como lo veas, es como es. No importa qué te diga, o cómo te habló al oído las palabras mas dulces. No le creas cuando dice que está guardando la calma, porque sabés que en su interior está haciendo un berrinche. Pensás que ves al costado del camino a un hombre haciendo un pozo para plantar un árbol.
Sabemos quién es: un hombre que quiere que la tierra deje de ser tierra, alguien que no acepta al Mundo como és. Y va a seguir cavando hasta que le sangren las manos.

Y te deseo que te muerda un perro

Cuando era chica me encantaba inventar historias, crear las ficciones me fascinaba. Tenía algunas cosas escritas y siempre que estaba en proceso creativo no podía evitar ser algún que otro personaje. Se ve que siempre me gustó meterme en el personaje, hacer de cuenta que era otra persona, que tenía distinas aficiones a las reales.
A veces era la hija perfecta, a veces rebelde con reserva para no hacer enojar a mis padres. De alguna manera siempre terminaba haciendo algo bien para alguien y complaciendo sus deseos. Practicar los diálogos de esos roles se volvió mi forma de pasar el rato, siendo hija única era muy difícil hacer cosas colectivas con muñecos y juguetes. No podíamos todos juntos cantar una canción. Entonces hacía de cuenta que sí, que cantabamos, que bailábamos, que teníamos conversaciones. A veces practicaba charlas con algún chico que me gustaba, o tal vez cosas que quería decirle a mis padres pero no me animaba. Es verdad, no me animé nunca a ninguna de las dos cosas. Hasta que el destino me fue presentando, introduciendo y obligando a pasar el rato con textos en los que se desenmascaraba toda esa opresión que sentía.
Esas palabras escritas por gente que no me conocía, que de hecho ni conocían internet o los grabadores de periodistas, entraron sin pedir permiso y me quitaron el velo. Me dí cuenta, de a poco, casi sin querer, que estaba queriendo ser alguien más, que estaba queriendo ser otra persona. De hecho quería ser quien otre me dijera que sea. Así, entonces: la experimentación.
Comencé con rozar los límites de mis sobreprotectores y jugar con sus reglas para lograr mis propias metas. Me agarré de la mano de alguien que no me soltó hasta que no pasé a la siguiente etapa y fue valioso para mí, aunque tenía sus propias reglas que ya había yo aprendido a cumplir para complacerle. Me retiré.
Lo próximo fue aprender a decir que si a mi pasión infinita. La música, el escenario y la manipulación del humor del público empezaron a aparecer. Gozaba de mi simpatía y exploraba mi voz externa para saber qué quería hacer con ella y cómo. Ahí encontré guías, amigos, compañeros de crimen que a veces odiaba y otras no podía evitar amar. Con ellos conocimos mucho mundo, de ese que según "las personas normales" te enturbia, te flagela, te droga, te arruina. Entendimos que nos aclaraba, nos curaba, nos despertaba y nos daba vida. Sentíamos que sólo nosotros podíamos entendernos: hablábamos de libros, de música y de sexo. Nos desinhibíamos bailando, tocando, componiendo para exponernos y dejar libre todo eso que nos encarcelaba.
Un día quise mas. Quise encontrarme con otro estado de la conciencia a través de la música. Pero. Siempre hay un pero. A veces el león se viste de cordero. Y toca bien la batería. Y medita. Y se mete en tus sueños. Inventa magia. Y creés que ves esa magia. Pero no. Siempre hay un pero. Era una persona, una más de éste mundo, con deseos oscuros, con frustaciones, con dolores, con desesperación. La expectativa que puse en él, duende de lo incierto, fue demasiada y me dejó paralizada ver que, no solo no era quien yo pensaba, era alguien tan distinto a mi. Era alguien tan lejano a mis anhelos. Era alguien tan difícil de soltar. Era alguien que rompió conmigo, rompió mi ser, me dejó marcas en la piel. Era alguien que mentía sobre la pureza de su alma, sobre su simpleza. Era un borracho mas, un violento mas de ésta Tierra.
Si. Me encontré con todo un espacio en el que mi conciencia se separó de mi cuerpo, se sentó a mi lado y charlamos y charlamos y creímos al final, que lo teníamos solucionado.
Pero. Siempre hay un pero.
No era así. Y volvimos a caer en manos de un macho dominante, con aires de grandeza. Pero era mas inteligente. Su violencia era psicológica. Desde el día 1 de todos esos días. Y yo, lo dejé. Dejé que me rozara toda mi demencia y dejara salir muchas esporas para al fin verme y ver lo que no quiero.
Me acerqué a guías que estudiaron para guiar, que se sentaron a escuchar, y sólo dejaron que me pavimente el camino sola. Pensé que estaba loca, que estaba perdiéndome. Estaba encontrándome. Estaba viendo a la cara la violencia del mundo y mi impotencia hacia ella. Estaba viendo como quería constantemente convertirme de nuevo, como cuando chica, en otra persona. En la persona que él quería. Y yo ya no quería a esa persona, no quería ser ella.
Un día le dije que era insegura y que sólo quería ser perfecta para él, y tiró de esa cuerda, tan fuerte, que cuando la solté cayó hacia el vacío.


Nadie, nunca mas. Los dientes, nunca mas. Nadie nunca más va a mostrarme los dientes y voy a dejar que me supere. Para quien esté sufriendo o haciendo sufrir a alguien de alguna manera parecida, les dejo una premisa muy importante que de tanto porno y entretenimiento nos hemos olvidado: Todas las personas del planeta, tienen integridad. La tienen, la van a tener y la tendrán por el resto de sus vidas. Todas las personas son y serán dueñas de su cuerpo, podrán hacer por la eternidad lo que quieran con él. Si vos querés amar algo, aprendé a amarte primero. Y valorá la integridad de otro como tuya. Y no mientas mas. Que el único que pierde, sos vos.

De cómo quiero morir

ésto es todo lo que está bien
yo soy del río helado del deshielo
y del aliento con vapor
soy de la cara tosca
y los puños sobre la mesa
soy escudera
y guardiana
de armas y revoluciones
ese es mi monumento


Röyksopp, Robyn - Monument -






No es pedir

Que yo sea suficiente.
Que tenga paz con sí mismx.
Que putee a quien tenga que. 
Que se desgarre con quien tenga que.
Que aprenda de quien tenga que.
Y que nada de eso le duela.
Que mire firme.
Sostenga firme.
Que se mantenga firme.
Que sea suficiente.
Que confíe.
Que valore la incondicionalidad.
Que no rompa las plantas.
Que no se adore.
Que no se obstine.
Que no posea.
Que sea feminista.
Que crea en los ovnis.
Que no le guste Star Wars.
Que sepa de música lo que pueda expresar con las manos.
Que le guste escuchar teorías conspirativas.
Que me deje contarle mis sueños.
Que no disfrute del olor de los libros.
Que no haya perdido la capacidad de sorpresa.
Que se sienta pequeñx.
Que se sienta inmensx.
Que le brillen los ojos.
Que mida lo que dice.
Que no mida lo que imagina.
Que no cierre puertas.
Que su intuición sea innata.
Que no tenga miedo de tener miedo.
Que no tenga miedo de decir que tiene miedo.
Que me deje abrazarle si le da miedo.
Que sepa cuánta suerte tiene de tener la vida.
Que ame a sus padres. Sean quienes sean.
Que no ande construyendo burbujas.
Que sea incapaz de mentir.
Que sea capaz de cazar una mentira.
Que sepa de descontrol.
Que conozca su condición salvaje.
Que sea salvaje.
Que me diga mi nombre completo cuando se levanta a la mañana.
Todo eso, si o no a todo eso. No importa.
Pero que yo, por favor sí, sea suficiente.

Cuando decís que no

Es re fácil abrir una puerta, realmente. Parece que no, no la vemos, no la encontramos, buscamos posibilidades y no sabemos por dónde entrar. Pero están ahí, todas las puertas, pintadas del mismo color que el paisaje para que tengas que desentrañarlo si querés encontrarlas.
Cuando estás en plan de "sí, señor", el espacio en el que te vas moviendo va cambiando de perspectiva, va rompiendo esquemas y va salteando prejuicios para darte a descubrir todo ese universo de oportunidades. Entonces, cuando viste todo, cuando ya dejás de ver el código para escribirlo, es el momento de decir que no.

Cuando tenés que negarte (si, tenés que) a hacer o decir cosas es cuando mejor elegís tu propósito en el aquí y ahora. No te exponés y no definís nada, sólo elegís qué dimensión querés experimentar y vas diciendo conforme vas probando lo que creés que necesitás: de vos y de otrxs también. Es casi como si pudieras reconocer lo que puede, o no, pasar si decís tal o cual cosa. Perdón, no es "casi como". Es como. Perdón, no "es como si pudieras reconocer". Podés claramente entender de qué van las cosas.

La "inevitabilidad" es mas certera. Las "cosas que pasan" tienen un propósito y una explicación mas allá de subjetividades. Te volvés objetivx y tus metas están en la mira. Nadie te falta el respeto, aún aquella persona que, dentro de tus conceptos de valores y morales, te "falló". No sos mas importante. No andás obstinadx diciendo o haciendo como si todxs fueran enemigxs. La incondicionalidad es la vedette de ésta nueva actitud. La gente puede confiar en vos, para muchas cosas. Y estás dejando abierta esa posibilidad para que aquello en lo que se puede confiar de vos, pueda variar dependiendo de tus propias necesidades y tus sinceros anhelos.

No. No flashés. No sonreís constantemente, no sos inmensa e inevitablemente feliz cotidianamente. El mundo es una mierda. Nacimos para sufrir y para pelear en vano por causas perdidas o, inclusive, inexistentes. Pero le decís que no al sentimiento de frustración, y cuando avanzás, le das una piña tremenda a ese bajito ego. Te vas entendiendo, y dejás de frustrar a la gente alrededor tuyo. "Ser incalcanzable", es el propósito. Tocar la vida lo menos posible, para nutrirnos de nuestro propio poder cuando sentimos cada parte de nuestros pies tocando el suelo que sí nos sostiene.

Entonces, no tenemos miedo de estar solxs, tampoco tenemos miedo de tener amigxs, ni de tener novixs, ni gentes ocasionales para besar, abrazar o charlar. No tenemos miedo de ver a otrx libre.

Por que es Eso lo que nos encarcela: el miedo a que el/la otrx ser tenga la libertad de elegir si darnos un espacio en su vida, o no. Y en todo ese manoseo inconsciente manipulador y controlador, ya perdiste. Y si seguís así, vas a perder siempre.

Ah, de repente estaba hablando con vos. Gracias. Chau, gracias.

Detalles, capítulo III: El día que le pedí que sea mi novio

Era el cumple de mi compañero de banda, tengo un dúo. Habíamos ensayado 3 veces con un muchacho que yo no conocía previamente, que era multi instrumentista. Mi compañero lo invitó a su cumpleaños. "EL" y yo todavía no "eramos nada", esa noche ibamos a ir juntos, "él" me iba a pasar a buscar. Media hora antes de que pase a buscarme, el multi instrumentista me manda un mensaje y me dice que está de pasada a la casa de nuestro compañero pero que necesita que lo pasen a buscar. Considero que no a haber problema y le digo que nosotros pasamos. Cuando subo al auto y le cuento a "EL" se enoja, se ofende y le digo que no pasamos y me dice que sí, se encapricha y dice que si. Lo buscamos, lo trata mal, me ignora toda la fista. Cuando nos vamos, lo llevamos. Cuando llegamos a su casa me dice "Estuviste hablando toda la tarde con él y me decís a último momento que lo pasemos a buscar?"
Se enoja. Sus ojos se abren grande, le crecen los tendones del cuello, le tiembla la boca y toda la cabeza.
Le pregunto "Vos estás suponiendo que yo tengo algo con él?"
"No sé, decime vos", sigue físicamente igual.
A lo que respondo "¿Querés ser mi novio?"

RESPETATE DESDE EL DÍA CERO.




FIN

Detalles, capítulo II: El recital

"El" estaba trabajando. Ése sábado tocaba con mi banda en un bar. Mi compañero de banda, su hermana y mi amiga (novia de mi compañero de banda) nos reunimos antes del recital a hacer una picada. Las dos chicas (coquetas como ninguna y fanáticas de jugar a la "muñeca viviente") decidieron que lo que llevaba puesto no era correcto. Así que me vistieron y maquillaron. Cuando llegamos al bar fuimos al baño y le mandé una foto de mi tirándole un beso.
Me contestó con la pregunta: "¿Porqué cada vez que no estoy te pintas los labios?"

Yo nunca en mi vida tuve pintalabios, nunca me interesó, después de eso pensé y me compré uno para complacerlo a él.
Cuando me separé, lo regalé.


FIN

Detalles, capítulo I: Supermercado

Estoy en el supermercado haciendo compras, también hablando con "EL" por teléfono que estaba trabajando lejos (trabaja 14 días por mes lejos de su casa).
No tengo carro, me olvidé de agarrar uno en la puerta. Estoy en la parte de las verduras y me doy cuenta que no tengo carro, miro alrededor y veo uno a lo lejos. Me voy acercando a ver y calculo que nadie es dueño de él; en la misma situación viene un chico con cosas en su mano e intenta poner sus cosas adentro. Me nació algo de maldad y le grité "Ese carro es mío, muchacho", el chico se avergonzó, me pidió disculpas y se acercó a otro carro que estaba mas allá para usarlo. Yo ya con mi carro, riendo por dentro esperando que el chico se fuera para contarle a mi novio, vuelvo a tener un destello de maldad y le vuelvo a decir "Ese carro es mío". El chico se dio vuelta avergonzado. Cuando vió que era yo de nuevo se rió y se fue con sus cosas y su carro. Yo me reí: una alegría cotidiana, hacerle un chiste a alguien desconocido. Antes de que pueda contarle a mi novio, "EL" me dice: "¿Con quién te estás haciendo la linda?"




FIN

Serie Detalles: Epílogo

Úsenlo, cópienlo, no me interesa. La serie Detalles son los relatos de los pequeños momentos que se pueden llegar a vivir con un hombre que no sabe que es machista, criado en los 90 de forma materialista y obstinada.

Pero también habla de las cosas que podés evitar como mujer sólo con quererte y valorarte por quien sos: unx individua mas de éste mundo y merecés decir que no..

Esta vez ya podés respirar

Previo a desplegar un pensamiento que se acumula con los años de hacer la contra, debo ser sincera. No se absolutamente nada. Entiendo conceptos si me lo explica quien sabe, aplico esos conceptos previo a conocerlos como tales sin necesidad de explicarlos. A pesar de todo, estoy muy acostumbrada a que me digan todo lo mal que hago, comenzando por mi misma. Me acepto culpándome por todo, dándole rienda suelta al autoflagelo físico y espiritual. Por eso digo: que lo que aquí diga ya sé que está mal. Y son libres de leer y disentir con su cabeza, o no. Son libres.


Las telas que ya he dicho, de las que ya he hablado, que pone "el sistema" en nuestros corazones mientras crecemos a través de frustraciones y cadenas de ignorancia, existen. Están aquí y allá en forma de simbología y conceptos. Y nadamos en ellos, nos sumergimos y bañamos en el mar de pre-juicios y post-juicios, los cuales nos pre-disponen.
Negros, blancos, alemanes, africanos, latinos, yankis, judíos, musulmanes... Cosas que en éstas coordenadas las vemos de cerca, de lejos, leemos una sola vez una noticia en un portal de entretenimiento, lagrimeamos y compartimos. En particular siento que lo que mas cerca tenemos es la violencia y libertad de género, la cual comienza a dejar obsoleta a la autoridad y le abre las puertas a las conciencias libres y vivas (de vivir, de no ser causa de muerte). Y hay quienes se involucran con su carne, con su cuerpo, con nuevas formas culturales de comunicarse incluyendo a todes o todxs en una palabra; también están quienes acompañan y comparten, quienes están ahí para cualquier compañera que necesita desesperadamente salir de alguien o directamente necesita ser escuchada porque algún macho la calló la boca a piñas. Sin quererlo, estamos todos metidos en ésta hermosa metamorfosis de sociedad. En la cotidianeidad como mujer, se empieza a ver menos miedo, mas ganas de responder, mas compañerismo, mas conciencia en general. Hombres que señalan a hombres por ser violentos, acosadores o simplemente en una charla de "hombres" se desubican con comentarios privados. Nos estamos mirando todos, adentro y afuera.
Hay violencia: la mina que la cagan de un tiro porque si, porque se lo merece, por puta, porque no lavó los platos, porque no, porque no, porque no. Porque no estabas acostumbrado a que te diga que no, ¿no? La matás o le pegás porque es libre, porque te molesta, porque estamos viviendo en mundos paralelos tocándonos las pieles: hay gente que ya está viviendo en la nueva era de la igualdad y lo único que tienen para mostrarle a la otra mitad, que todavía son neandertales, son sus gritos, sus puños, sus aerosoles y sus tetas.
Hay mujeres machistas: obtusas en su mirar "Ay pobrecita, está arreglando la bici sola." dijo una suegra que tuve una vez, una suegra machista, que lavaba los platos, planchaba la ropa y jugaba jueguitos de facebook mientras esperaba a que vuelva el marido a no-coger, a no-amar, a no-estar. Una suegra que tenía ataques de pánico cuando salía a la calle, cuando en realidad lo que la estaba enfermando era estar encerrada. Otra vez tuve otra suegra (porque tuve muchas suegras, vieja. Soy bien puta.) que cuando me mudaba con mi novio me preguntó "Te pregunto a vos que sos la que se va a encargar de eso: ¿querés un escurridor para cuando lavás los platos?"; me lo preguntó en serio, ¿te estás riendo? yo también me reí. Y no lavé los platos, y me deprimí por cosas de la vida, y ese novio, hijo de esa suegra, no entendió y me cagó a trompadas.

Es como cuando te caés de la bici, o te chocan con un auto, o te quemás con leche: hay quienes jamás lo intentan nuevamente y hay quienes dicen "ya fue, un rayo no cae dos veces en el mismo lugar". Nos veo enfermos, a todos juntos, somos como un rebaño enfermo y sólo algunxs están tratando de sanar. Por mi parte, yo seguí. No reniego de mi monogamia, ni de mi heterosexualidad, tal vez no me pinte, o si, o tal vez me pinte cada vez mas, tenerme menos miedo cuando me miro al espejo, tenerle menos miedo al macho, tenerle menos miedo a la mujer machista, tenerle menos miedo al extremismo. Acá el rayo cayó dos veces, pero la segunda dió vida a una nueva capacidad de entendimiento.
A lo que sí no puedo perderle el miedo es a lo peligroso de una ciudad hervida, pero no lo puedo negar: es necesario. Hoy duelen millones y millones de pibas muertas, violadas, abusadas y acosadas. Que venga un macho a exponer sus ideales de que está bien matar minitas, no pueden, no saben lo que están haciendo, están enfermos, y nos están enfermando a todxs con su ignorancia y psicosis. Y no hay estado (sin mayúscula) que nos salve de eso, ni el anterior y menos el nuevo. Se está cortando el enmudecimiento, está llegando la fecha de vencimiento de la autoridad, nos estamos des-acomodando al "sistema" y ya vemos mas claro al culpable. Lo "extremo" que ve usted, señora, es una reacción a una acción pequeña y perpetuada por miles de años. Salga en tetas, señora, a colgar la ropa al balcón y dese una dosis de epifanía y tire la ropa por la ventana. Nadie sabe lo que nos pasa cuando nos morimos ¿porqué no vamos a acompañarnos a nosotrxs mismxs en éste maravilloso acto colectivo de crecer juntxs hacia la igualdad?
No se preocupe, señora, no nos vamos a volver jipis. Nos vamos a volver científicxs, filósofxs, médicxs, nos vamos a volver astronautas, nos vamos a convertir en energías con potencias emparentadas, nos van a tocar los ángeles a los que usted les reza y vamos a estar unidas y felices. Nos vamos a amar constantemente, vamos a elegir con más certeza, no vamos a desaprovechar la vida. Vamos a desterrar a Romeo y Julieta por las pelotudeces que no dejaban que su amor se concretara. En la escuela vamos a aprender a tenernos mas en cuenta, a ver al "prójimo" como real espejo de unx mismo y vamos a dejar de lado la hipocresía de que tirando mierda por la calle 24/6 llendo a la iglesia el día 7 estamos salvadxs. Nos salvamos aquí y ahora, cuando nos miramos a los ojos, cuando nos decimos las verdades. Señora, ya no necesitamos una leyenda o la mitología para ver nuestro camino. Está bien, la historia ya es historia, pero no quiere decir que por eso tenemos que atenernos a eso. Para eso es "pasado", ¿no las ve? ellas le están diciendo que ya puede salir de la cueva. Ellas fueron las valientes que salieron primero o que nacieron allá afuera y vienen a decirnos que las sombras son hormigas, que juntas podemos volverlas al pozo del que vinieron.

Afuera todo lo que alguna vez nos aprisionó. El patriarcado, la guerra, los asesinatos, los aristócratas, burócratas, imperialistas, las pelucas de viejos verdes, los cosméticos, los corpiños, la hija de la mierda escuela que nos priva de creativizar, la guita, wallstreet, los hitler, los mussolini, los papas, las cruces, las palomas, las banderas. Afuera todo eso. Afuera ¿entendés? No lo quemes, que después nos vamos a olvidar y alguno que contuvo su memoria nos va a volver a vender el mismo jodido buzón que nos puso una estampa de porquería en el culo y nos mandó al universo donde nos crean necesidades y nos cobran por obtenerlas mientras nos enferman con psicólogos, jefes abusivos con sus hijos Don Capricho, tineli, las tetas hechas y el puterío barato.

Afuera pero bien adentro, jamás debemos olvidarnos que existió gente de mierda a quienes les importamos un carajo las generaciones futuras. Hagamos backup de lo que nos hicieron y sigamos adelante amando y aceptándonos. Es lo único que nos queda: lamernos nuestras propias heridas. La herida de otrx, como propia mía.

No dejes

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Hoy hay que cambiar.
No dejes de ser quien querés ser por alguien más.
Alguien más te está queriendo como sos.
No dejes que tus palabras pierdan sentido.
Lo que decís vale.
No dejes influenciarte el corazón.
Solo tenés está vida y él puede aguantar más de lo que pensas.
No dejes que se te duerman las piernas por no moverte de la zona de confort.
Verás que la comodidad está en todos lados.
No dejes que se roben tu sonrisa.
A veces quien roba no conoce otra forma de hacer las cosas.
No dejes que tus decisiones cieguen tus ojos.
Solo vas a hacer que no valgan el presente.
Nada está mal, nada está bien. Hay que sangrar un poco a veces para saber que tenés alma, que estás vivo.
A veces los fuegos artificiales descontextualizan la celebración y tu concentración se dispersa, corriendo como perro asustado.
No dejes que te encuentren asustado para cubrirte de seguridad.
Vos podés solx.

Merecido

Es justo. Usted es hoy día la receptora de histeria, la que oye cosas horribles y gestos agresivos. La que recibe constantes endiduras de cerebro por el simple hecho de existir.
Debería, lo estoy haciendo, pedir disculpas a Don Karma por traerme el recuerdo de su viejo accionar sobre mi. Hoy veo todo eso acumulado cayendo en forma de mierda en punta sobre mi cabeza y pienso : "Excelente, he de merecerlo"
Yo contemplo suavemente su cara, todos sus músculos contrayéndose, todos sus pensamientos (los reales y los imaginarios) fluctuando en la conversación que va aumentando frecuencia y presión​ y confirmo "es mi deporte extremo favorito".

Bajando el nivel de inteligencia emocional en 3... 2... 1. Comienza el proceso.

Falta de superación.
Falta de empatía.
Unas gotas de odio.
Una taza de insultos.
Memoria selectiva.
Tapones para los oídos.
Cemento para el cerebro.
El entendimiento en el molde de un zapato.
Baja frecuencia energética.
Silencios ruidosos.
Bloqueo de la creatividad.

Ser

Los lentes que tenés sólo te permiten ver lo que está mal, reconocerlo entre todo y por sobre todas las cosas. Esos lentes se conectan directamente con todos tus sentidos y se alimentan de tu capacidad de imaginación. Asi que cuando hablás usando esos lentes, rezo para que no te muerdas la lengua y mueras envenenado.
Todo, absolutamente todo, está mal cuando ves con los ojos entrecerrados. Y lo que decís mientras desconfiás es carente de razones y altamente indescifrable. La erosión que me genera tener que armar el puzzle entre tus miedos, tus espectativas y tus vacas y leches pasadas me enferma el día, me lo contamina. Quisiera tener la capacidad de ser mas paciente, mantener mi temple y entregarme a las razoness y nada mas que a ellas. Pero no puedo, crece la ira, sube por mi cuello y se enrolla en mis ojos. Quiero decirte con todas las cuerdas vocales que existen en el mundo lo mucho que me invade la frustración cuando veo tu circunstancia como un pasaje a la real metodología de convertirte en un guerrero. Y mala se pone la mía, y me siento pequeña dándo gritos y entregando antipatías, o tal vez me siento adolescente, comiéndome en sanguche la melancolía.
Quiero vivir. Donde sea, cual sea la circunstancia. Pero quiero vivir. La destrucción está en la mente, previo a materializarse. Muchas veces no la vemos, hasta que llegó. Entonces no hay vuelta atrás y sólo queda la impotencia de reconocernos que sabíamos lo que venía y no hicimos nada al respecto, por un impulso egoísta y aniñado de agarrar todo el mundo con las dos manos.
No quiero eso para nosotros, te quiero vivo. Te quiero sonriente y confiado. Te quiero queriendo a quien quieras, pero sincero. Y nada de lo que digo está bañado en sufrimiento, son sólo instrospecciones y formas de analizar los sucesos, lo mejor que puedo, lo mas racional que mi cuerpo me deja.
No todo tiene que estar mal, ese no es el propósito de las cosas.
Las cosas son, como tienen que, porque estan empleadas por seres humanos que no son perfectos.
Son.

La ultramelancolía

Te extraño.
Te extraño los domingos, que era el día que fué nuestro. Ese que dormimos poco y amanecimos sonriendo. Ese que vos te tomaste el tiempo para desayunar, conmigo al lado. También porque siempre las cosas mas lindas y feas pasaban un día de esos, domingo. Con luz de luna o de sol, bañados en llantos o sonrisas.
Te busco en todos los autos, a través de los vidrios y las escaleras, te distingo en olores, te descubro en miradas desconocidas. El brillo de tus ojos se me aparece en sueños.
Te extraño cuando compro el almuerzo y ando con los zapatos rojos de la primera vez que me llevaste de compras, cuando me resbalo es cuando más te recuerdo.
Te extraño porque tengo algo que contarle a mis nietos y empezaría mi relato diciendo: "Una vez conocí a alguien que no me conocía y me invitó a viajar. La magia existe."
Te extraño porque podía pasar todo en la cama, podía ser la dueña de todos mis placeres. Podíamos ver películas y comer pochoclos ahí arriba y todo era mas valeroso porque lo hacías aunque no te gustara.
Te extraño porque en mi cuaderno de canciones hay una hoja suelta con una lista de películas que debíamos ver juntos. Y también porque cuando prendo la compu todavía está abierta la investigación "cómo hacer una cápsula del tiempo". Me acuerdo, cuando veo eso, en qué parte del patio había pensado enterrarla.
Es importante que sepas, que te extraño cada vez que toco el ukulele. Era mío y te lo adueñaste en Tucumán, y no volvió nunca mas a mi. Hoy hago acordes viejos, pero son nuevos en tus manos, canto canciones pasadas pero suenan distinto con tu esencia.
Extrañarte no está haciendo que escriba canciones, aunque hace rato que no lloraba en silencio y es poéticamente triste, pero sirve.
Nos extraño. Íbamos bien, hacíamos y ansiábamos hacer mas todavía. Pero no. Hay algo tan idiota como inservible que se llama Señor Miedo. Y fue dueño tuyo, se apoderó de tu sonrisa siendo la mas hermosa del mundo y la adoctrinó, la forzó a forzarse. Y fue dueño mío, siendo los dos cada uno espejo del otro, y ¿hasta dónde me querías? Hasta ahí, hasta la estupidez de tener un mal día. Hasta ahí me querías, y yo buscaba respuesta. Y el que busca encuentra. Y la encontré. Hasta ahí me querías.
Y fué tan capitalista todo, tan mío, tan tuyo, tan privado y propiedad, que te extraño hasta el llanto, pero por primera vez no encuentro solución. Ni la distancia nos une.

Kintsugi

Me junté.
Tomé cada pedacito de mi destrozado en el suelo y fui eligiendo. ¿Qué sirve? ¿Qué problemas quiero tener? ¿Quién quiero dejar de ser? ¿Sé quién fui? ¿Existe la culpa? Me reconocí en cada relación social que no concreté o quedó a medio camino de ser y lo vi. Las muertes. Cada mujer machista en mi fué muriendo de a poco, y el resto, agoniza: La de la violencia verbal, la de la psicológica, la de la violencia física, la de los celos, la mujer que no se sentía segura, la que no confiaba, la mujer que sufría impotencia constante e incurable, la mujer desesperada. Muertas, todas. No del todo, porque nada muere realmente, sólo se transformaron.
Pasaron de copar la morada de mi mente-alma a habitar una parte de la sólo-mente que me ayuda a controlar los impulsos innecesarios, ahora están ahí, acá, pero saben qué están haciendo. Están dejando que mi reflejo viaje a cada rostro que veo, a cada sonrisa o enojo que recibo de otro, para verme en eso y poder comprender. Tal vez, con todo ésto de haberme dejado arrastrar, pisotear, golpear brutalmente el corazón, pueda encontrar la verdadera libertad; esa que no pide ni da explicaciones, esa que te permite amar tus elecciones y reconocer la vida como lo que es: tesoro.

Divino tesoro.
Y yo amé tanto a todos, y odié tanto a tantos, y tuve tantas ganas de ahogarme profundamente en el mar de lágrimas y gritos de silencios que pegaba cada vez que mi vagancia no me dejaba ver solución, que hoy puedo recibir este lago calmo en el que me sumerjo para dar vida al real camino a recorrer.
Busqué detenerme, cuando en realidad parar es sólo un movimiento mas de toda la danza que es ésta aventura.
Ahora, con todas las piezas en la mano, habiendo tenido la posibilidad de descartar algo, me quedo con todo eso. Lo transformo en cicatrices de oro, valiosas como el aire mismo, como la pluma del ave, mis adentros se ven preciosos con todos esos dibujos que cuentan la historia. La historia de cómo llegué acá, y cuan fuerte puedo ser a pesar de cualquier adversidad. Porque jamás dejaré de decirlo: el sol es la riqueza que nos provee la resiliencia, estamos amaneciendo, estamos vivos, no pierdas ni un minuto mas de tu vida. Hacer. Sólo hay que hacer, al tiempo orgánico de tu ser.